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¿Existen emociones positivas y negativas?

September 15, 2026 by
Rafael Bisquerra

¿Existen emociones positivas y negativas? Una mirada científica desde la educación emocional

Hablar de emociones positivas y negativas genera con frecuencia dudas y debate. ¿Significa que unas emociones son buenas y otras malas? ¿Es correcto utilizar esta clasificación cuando hablamos de educación emocional?

Rafael Bisquerra aborda estas cuestiones en el artículo “¿Existen emociones positivas y negativas?”, publicado en el Manual de Orientación y Tutoría. El texto profundiza en el significado de estos conceptos y, especialmente, en la importancia de utilizar un lenguaje científico preciso cuando hablamos de emociones.

DOCUMENTO

Todas las emociones son necesarias

Una de las ideas centrales del artículo es fundamental para comprender la educación emocional: no debemos confundir positivo con bueno ni negativo con malo.

Todas las emociones cumplen una función. Son funcionales, adaptativas y necesarias porque contribuyen a nuestra adaptación y supervivencia. Por ejemplo, el miedo puede generar malestar, pero también nos permite identificar un peligro y responder ante él.

Por tanto, hablar de una emoción negativa no significa considerarla mala o innecesaria.

Bisquerra explica la diferencia desde el concepto de bienestar:

Emociones positivas → presencia de bienestar

Alegría · amor · gratitud · interés · confianza · serenidad · satisfacción

Emociones negativas → ausencia de bienestar

Miedo · ira · tristeza · ansiedad · angustia · preocupación · culpa

Esta distinción permite comprender la clasificación desde una perspectiva científica y no desde un juicio moral.

La importancia del lenguaje científico

El artículo dedica una parte importante a una cuestión especialmente relevante para la educación emocional: cómo utilizamos las palabras.

Las palabras generan emociones, actitudes y asociaciones. En el lenguaje cotidiano tendemos a relacionar automáticamente “positivo” con bueno y “negativo” con malo. Sin embargo, en el lenguaje científico estos conceptos expresan una polaridad o valencia, no un juicio de valor.

Bisquerra defiende que, si queremos avanzar hacia una educación emocional científicamente fundamentada, necesitamos una terminología suficientemente precisa y compartida. El reto consiste en superar interpretaciones exclusivamente personales o coloquiales y construir un lenguaje que facilite el diálogo entre investigación, educación y sociedad.

Educación emocional: comprender antes que juzgar

Esta perspectiva tiene una aplicación educativa directa. Educar emocionalmente no consiste en intentar eliminar las emociones que producen malestar ni en buscar permanentemente emociones positivas.

Significa aprender a identificar, comprender y gestionar todas las emociones, entendiendo la función que desempeñan.

El miedo, la tristeza o la ira forman parte de la experiencia humana. La educación emocional debe ayudar a comprender por qué aparecen, qué información aportan y cómo podemos regularlas adecuadamente.

El propio artículo propone que explicar correctamente el significado de emociones positivas y negativas puede constituir una tarea relevante dentro de la tutoría y la orientación educativa.

¿Por qué la RIEEB comparte este recurso?

Desde la RIEEB consideramos especialmente relevante este artículo porque contribuye a uno de los retos fundamentales de nuestro ámbito: consolidar una educación emocional rigurosa y científicamente fundamentada.

La precisión conceptual no es una cuestión secundaria. Disponer de un lenguaje compartido permite mejorar la formación, la investigación y las intervenciones educativas y evita simplificaciones como considerar que determinadas emociones deben rechazarse.

El artículo de Rafael Bisquerra ofrece una base clara para comprender que todas las emociones son necesarias, aunque unas estén asociadas a la presencia de bienestar y otras al malestar. Esta comprensión constituye un punto de partida esencial para desarrollar competencias emocionales y promover el bienestar.

📌 Recurso recomendado para:

Docentes · Orientación educativa · Tutoría · Educación emocional · Psicología positiva · Competencias emocionales · Bienestar emocional · Formación docente · Familias